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Aclaración:
Este articulo fue publicado por una organización independiente.
Debe ser usado para propósitos de información solamente.
La información contenida aquí no es consejo legal. Los puntos de
vista expresados en esta pagina son los de autores individuales
y no reflejan la opinión del USCIS ni de ninguna otra agencia
del gobierno de EE.UU.
Estados Unidos es el país de las oportunidades y muchos ponen en
riesgo su vida por cruzar la frontera México-Estados Unidos.
Mexicanos así como
centroamericanos esperan hacer “buen dinero” en Estados Unidos y
enviarles a sus familias para que tengan un mejor nivel de vida.
Algunos inmigrantes traen a sus familias, pero otros las dejan
en su país de origen. En años recientes, parece ser más común
que jóvenes crucen la frontera solos. Muchas veces le informan
sus planes a la familia pero algunas ocasiones simplemente se
van. Son adolescentes de diferentes regiones de
México y Centroamérica. Algunos
han trabajado desde muy jóvenes en el campo o en las calles como
vendedores ambulantes. Lo hacen para ayudar a subsistir a sus
familias pero lo poco que ganan no es suficiente. Los niños son
tan atraídos a Estados Unidos porque representa la posibilidad
de tener una mejor vida a la que llevan actualmente. Saben que
el trabajo podrá ser igual de duro o más, pero significa un
nuevo camino. Para llegar hasta este país, los jóvenes
centroamericanos deben primero llegar a México, en donde les
esperan muchos peligros. Están ingresando a un país ilegalmente,
tomando el riesgo de ser deportados por autoridades mexicanas.
México
deportó alrededor de 3,800
jóvenes menores con la intención de pasar la frontera con
Estados Unidos en el 2005, un número mucho mayor comparado con
los 700 detenidos en el 2003. Los gobiernos mexicano y
estadounidense han puesto todo su esfuerzo en detener
inmigrantes ilegales y evitar que estos números crezcan.
Algunos de los riesgos que los jóvenes enfrentan en su camino
incluyen robo, violación, y hasta la muerte. Ellos carecen de la
experiencia y madurez para enfrentar el desafiante viaje que les
espera. Las autoridades mexicanas algunas veces son corruptas y
los jóvenes son un blanco vulnerable. Un joven de 17 años
reclamo que un policía mexicano corrupto, lo golpeo y robo toda
su ropa cuando había entrado en México y esperaba su regreso a
Centroamérica. Desafortunadamente, este tipo de historias son
reales y hasta peores. Algunos pandilleros están a la espera de
jóvenes
inmigrantes que no les alcanzo
el dinero para continuar su camino, y se avergüenzan de regresar
a sus hogares. Muchos son forzados a la prostitución o inclusive
a pertenecer forzadamente a la pandilla. Estos jóvenes detenidos
por autoridades mexicanas algunas veces son enviados a la
frontera con Guatemala a la ciudad llamada Agua Caliente. Allí
no tienen un refugio cerca y están lejos de sus casas así que
vuelven a entrar a México. Nadie los revisa ni les da seguridad.
El albergue más cercano esta a 20 millas en Quetzaltenango.
Consta de 50 camas y casi siempre tiene mas detenidos que su
capacidad. El propósito del refugio fue dar a niños un lugar
donde quedarse para que no estén en las calles mientras sus
padres llegan a buscarlos.
Los refugios se llenan rápidamente y sus trabajadores enfrentan
la presión de buscar mas espacio para los detenidos. Casi que lo
único que pueden hacer es verificar la identidad de los padres
que llegan a recogerlos. Tienen el tiempo limitado para sentarse
con los niños y hablar del motivo por el cual deseaban cruzar la
frontera, ni siquiera pueden indagar si el regreso de los
jóvenes con sus padres es seguro. Sin embargo, al menos los
gobiernos guatemalteco y
mexicano tienen el acuerdo de
dos veces por semana llevar a los detenidos al refugio de
Quetzaltenango y deben estar presentes dos trabajadores
atendiendo a los niños.
Actualmente entre los gobiernos mexicano y hondureño no existen
acuerdos. Los menores de edad que tratan de cruzar a Estados
Unidos enfrentan situaciones aun más difíciles. El año pasado
las autoridades estadounidenses detuvieron cerca de 6,500
inmigrantes ilegales menores.
Fueron enviados a refugios, pero aun así no fueron desalentados
y como muchos adultos, los jóvenes tienen la determinación de
cruzar la frontera y tomar todos los riesgos que esto implica. Y
de alguna forma, les reconforta el hecho de que muchos han
tenido éxito así que no es un viaje imposible. La seguridad
fronteriza continúa mejorando sus medidas mientras jóvenes y
adultos mantienen sus sueños de lograr una mejor calidad de vida
en Estados Unidos.
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